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2 de diciembre, 1997
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SALUD SEXUAL
Y REPRODUCTIVA: ¿DERECHO O PRIVILEGIO DE LAS COLOMBIANAS?
Por Mónica
M. Alzate
Aunque
Colombia es un país que reconoce a través de su Constitución y sus
leyes derechos reproductivos y de salud sexual de sus mujeres, todavía
está lejos de constituirse, en la práctica, en un país ejemplar
para el resto del hemisferio.
La
razón, según expertos, es sencilla. Más allá de estipulaciones legales,
se requiere una transformación social y un cambio en las actitudes
personales para que los derechos sexuales y reproductivos sean una
realidad.
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APUNTES
AL MARGEN
ROMPIENDO EL SILENCIO
En
mayo de este año Colombia realizó el Primer Encuentro Nacional
de Mujeres Viviendo con VIH/SIDA en Santafé de Bogotá. Dicho
evento se constituyó "en el inicio del proceso histórico de
la mujer con VIH/SIDA para la toma de conciencia y el poder
de decidir", concluyeron sus participantes.
El
encuentro me "llenó de fuerza por la vida..., me hizo entender
que no estoy muerta", escribió una de las asistentes. Además
de reafirmar sus deseos de luchar por una vida más digna,
el evento le permitió "ver la necesidad de que las mujeres
rompamos el silencio que existe y logremos un espacio para
poder rescatar el tiempo que hemos perdido sintiéndonos víctimas".
Las
participantes se comprometieron a denunciar acciones discriminatorias
y en contra sus derechos como mujeres que viven con el VIH.
Se propusieron desarrollar una Red Nacional que les permita
generar estrategias para "acceder a recursos económicos y
crear espacios de reconocimiento social". Además exigirán
que la Red participe en la toma de decisiones respecto a la
promoción de los derechos sexuales y reproductivos, la prevención
y la atención en salud.
Concretamente
solicitarán que la ley 100 de atención en salud incluya servicios
gineco-obstetras, suministro ininterrumpido de medicamentos
para el tratamiento específico del VIH/SIDA, perfil inmunológico
y carga viral. Además exigirán mayor difusión de los derechos
sexuales y reproductivos, respeto a su derecho de elegir la
custodia de sus hijos tras su muerte y el estímulo de investigación
en VIH/SIDA con equidad de género, entre otros.
Fuente:
Liga Colombiana de Lucha Contra el SIDA.
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Así
lo concluyeron los participantes del primer foro nacional de la
Red Colombiana de Mujeres por los Derechos Sexuales y Reproductivos
sobre violencia sexual, celebrado en Bogotá el pasado 13 de noviembre.
Según
algunos de sus asistentes las libertades sexuales de las mujeres
no pueden analizarse separadas de sus contextos sociales. Menos
aún en países como Colombia donde 17 de sus 36 millones de habitantes
viven en estado de pobreza.
"¿Cuál
es el espacio erótico real e imaginario de las mujeres, cuando su
sexualidad está atravesada por condiciones políticas, sociales y
económicas que reflejan inequidad?", cuestionó la Directora Nacional
de Equidad para las Mujeres, Olga Amparo Sánchez.
Por
su parte, la Jefe de la Unidad de Delitos contra la Libertad Sexual
y la Dignidad Humana de la Fiscalía General de la Nación, Rosa Elena
Cárdenas, coincidió con Sánchez en lo que se refiere al cambio de
mentalidad frente a la sexualidad. Lamentó que todavía, por ejemplo,
sean comunes los chistes que denominan su oficina como "unidad de
delitos sabrosos", lo cual refleja una actitud irresponsable frente
a la gravedad de las violaciones a los derechos sexuales y reproductivos.
También afirmó que la violación sexual a mujeres es un hecho muy
común aunque escasamente reportado en el país.
En
cuanto a estadísticas actuales sobre derechos sexuales, Sánchez
afirmó que se siguen registrando datos que se centran en el área
tradicional de la morbi-mortalidad materna, bajo la imagen cultural
de igualar los conceptos de mujer-madre, lo que oculta otros aspectos
de la salud de la mujer que no tienen que ver con la maternidad.
El
tema de la procreación y libertad de las personas para decidir sobre
el número de hijos ha sido discutido en varios encuentros internacionales
desde la Conferencia de Derechos Humanos en Teherán en 1968. Pero
en la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo (CIPD)
de El Cairo en 1994 se reconocieron, por primera vez a nivel internacional,
los derechos reproductivos como derechos humanos y se separó la
sexualidad de la reproducción. El documento de la Conferencia (retomado
por la Plataforma de Acción de la Cuarta Conferencia Mundial sobre
la Mujer, Beijing, China, 1995), define la salud reproductiva como
"el estado de un completo bienestar físico, mental y social y no
de mera ausencia de enfermedades y de dolencias en todos los aspectos
relacionados con el sistema reproductivo, sus funciones y procesos".
Igualmente,
establece como uno de sus objetivos el "promover el desarrollo de
una sexualidad que permita el establecimiento de relaciones de equidad
y respeto mutuo entre ambos sexos y contribuya a mejorar la calidad
de vida de las personas".
En
el caso colombiano, el artículo 42 de la Constitución Política de
Colombia de 1991 estipula: "La pareja tiene derecho a decidir libre
y responsablemente el número de sus hijos, y deberá sostenerlos
y educarlos mientras sean menores o impedidos". A pesar de ello,
la opción de la libre maternidad no se extiende en la práctica a
los embarazos no deseados. Aunque el 90% de los países del mundo
tiene políticas que permiten el aborto en diversas situaciones jurídicas
para salvar la vida de la mujer, Colombia es uno de los pocos países
donde la interrupción del embarazo está penalizada en todas las
circunstancias, inclusive cuando la vida de la madre peligra o cuando
el embarazo es producto de una violación sexual.
El
informe de la CIPD insta además a todos los gobiernos a incrementar
su compromiso con la salud de la mujer, ocupándose de "los efectos
que en la salud tienen los abortos realizados en condiciones no
adecuadas como un importante problema de salud pública".
En
1994, Colombia expidió la ley 100 sobre seguridad social, que regula
la prestación de servicios de salud e impone a la población asalariada
tener un plan obligatorio de salud, que contempla la atención a
mujeres gestantes, el parto, postparto, período de lactancia y a
niños menores de un año. Sin embargo, en los hospitales públicos
y clínicas del Seguro Social (entidad que tradicionalmente ha atendido
la salud en Colombia), las complicaciones por aborto espontáneo
o inducido reciben todavía una atención deficiente e inhumana, no
se les da prioridad a pesar del dolor y riesgo de infección. Según
declaraciones de mujeres colombianas no utilizan el método de aspiración
sino el de curetaje, el cual presenta más riesgos.
En
los últimos años ha habido un avance en la legislación colombiana
en materia de delitos sexuales. La ley 360 de este año, no sólo
aumentó las penas a estos delitos, sino que cambió una concepción
moralista por una más neutral. Anteriormente se refería al "pudor
sexual" relacionado con la reputación de la víctima, y en la actualidad
utiliza las palabras "dignidad humana". Al mismo tiempo, la figura
de abolir el delito de violación cuando el agresor se casaba con
la víctima, también desapareció.
Según
estadísticas de este año, en Santa Fe de Bogotá se han conocido
500 sentencias condenatorias por "acceso carnal" (violación) o algún
delito sexual y hasta el pasado 31 de octubre había 120 hombres
encarcelados por violación. Actualmente en Bogotá se está desarrollando
un modelo de atención integral y gratuito a víctimas de violencia
sexual, que incluya examen médico, exámenes para detectar ETS/SIDA,
y asesoría psicológica; se espera que este programa pueda implementarse
en otras ciudades del país, afirmó Cárdenas.
No
obstante la existencia de acuerdos internacionales en materia de
salud sexual y reproductiva, de principios constitucionales (como
el artículo 42), de la ley de Educación Sexual aprobada en 1993
y de los servicios de anticoncepción, aún son numerosos los casos
de morbi-mortalidad materna, embarazos en adolescentes, enfermedades
de transmisión sexual y SIDA. Igualmente, son comunes los prejuicios
sociales frente a las relaciones sexuales premaritales, la masturbación,
el homosexualismo, sumados a la escasa participación de los hombres
colombianos en las responsabilidades reproductivas, lo cual repercute
directamente en una deficiente salud sexual y reproductiva de las
mujeres.
Por
otra parte, mientras la autoestima y autonomía de las mujeres continúen
aminoradas, ya sea por costumbres sociales y/o por la legislación,
no se podrá garantizar el cumplimiento y goce de los derechos sexuales
y reproductivos para las colombianas. A esta tarea se ha dado La
Red Colombiana de Mujeres por los Derechos Sexuales y Reproductivos,
apoyada por la Fundación Ford y creada en 1992 a raíz de una reunión
celebrada en Nicaragua por iniciativa de la Red Mundial, con sede
en Holanda. Según María Cecilia Paz, miembro de la Red, esta entidad
se encarga principalmente de difundir los derechos y ejercer veeduría,
ya que "en nuestra realidad colombiana ni siquiera las mismas mujeres
conocen sus derechos, y éste es el primer paso para su empoderamiento".
Monica
Alzate, licenciada en periodismo con especialización en trabajo
social, tiene años de experiencia en el campo de la mujer en Colombia.
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