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16 de julio, 1998
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LA SANGRE, UN LÍQUIDO EN ESTADO DE EMERGENCIA EN BOLIVIA

Por Gabriel Columba

Todo parecía indicar que la emergencia había pasado. Demetrio Pessoa, un bioquímico boliviano, había llegado horas antes a un centro de atención pública en Bolivia. Se encontraba sin sentido tras haber perdido una cantidad considerable de sangre, debido a una complicación postquirúrgica.

La emergencia, agravada por la falta de disponibilidad de su tipo de sangre 0 negativo, se había logrado controlar gracias a la respuesta oportuna de donantes. Debido a la urgencia del caso, la prioridad consistió en hallar sangre compatible sin hacerse las pruebas necesarias para detectar la existencia del VIH, Hepatitis B o C, la enfermedad de Chagas y el paludismo. Estas tres últimas son las enfermedades de mayor prevalencia en la población.

Pessoa tuvo una recuperación aceptable, hasta que comenzó a presentar fiebre, primer síntoma de la infección con el Tripanosoma cruzi, microorganismo que causa la enfermedad de Chagas, como más tarde se comprobaría. La enfermedad de Chagas produce daños severos en la piel, los músculos y puede incluso llegar a afectar el corazón.

"Después de ser intervenido quirúrgicamente realicé ejercicios bruscos y tuve una hemorragia", explicó Pessoa, quien desde la transfusión ha tenido que controlar la enfermedad a través de un tratamiento riguroso. Pero Pessoa se apresuró a reconocer que debido a la emergencia, posiblemente no se hicieron los trámites adecuados para asegurar que la sangre que recibió no estuviera contaminada. "Fue mi culpa", aseguró.

Lamentablemente, sin embargo, en Bolivia el caso de Pessoa no es ninguna excepción y la responsabilidad no recae en los pacientes.

Un estudio elaborado entre 1993 y 1994 en 12 países de Latinoamérica y publicado este año por el Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos, demostró que Bolivia representa riesgos de infección en transfusiones de sangre más altos que en los demás países evaluados. Según el estudio, el índice de transmisión de enfermedades infecciosas a través de transfusiones de sangre en Bolivia fue de un total de 233 infecciones por cada 10.000 transfusiones. Le seguían otros cinco países con índices entre 68 y 103 infecciones por cada 10.000 transfusiones.

Concretamente, en el momento del estudio casi la totalidad de los países analizados sometía a pruebas de VIH toda la sangre donada; no obstante, las condiciones de áreas rurales o suburbanas reflejaron cifras preocupantes en algunos países. Aunque la situación ha cambiado desde entonces, de acuerdo con autoridades de salud del hemisferio, en aquel momento la falta de pruebas al VIH en algunas áreas emitieron promedios nacionales preocupantes como el de Bolivia (36.20% únicamente), Ecuador (89.50%) y Colombia (98.80%).

Por otra parte, Bolivia, Costa Rica y Paraguay no hacían pruebas de Hepatitis C a ningún donante en el momento de la encuesta. Pruebas de sífilis no eran completas en Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Nicaragua y Paraguay.

El más alto riesgo de infección por transfusión sanguínea se presentó en Tripanosoma cruzi o enfermedad de Chagas con un índice de 219.28 por 10.000 en Bolivia. Una infección ya sea de VIH, Hepatitis B, Hepatitis C o Tripanosoma cruzi, pudo haber sido transmitida por cada 43 unidades donadas en Bolivia (el índice más alto).

"El 40 por ciento de los enfermos de Chagas se han contaminado por transfusión sanguínea, o sea que Dios nos libre de caer en una emergencia, porque podemos salir bien de la crisis médica, pero con sífilis, hepatitis, Chagas o SIDA", expresó el Ministro de Salud de Bolivia Tonchi Marinkovic al reconocer la lamentable situación sanitaria en Bolivia.

¿CUÁL ES LA TRANSFUSIÓN SEGURA?

"Actualmente, con la aparición de enfermedades virales y especialmente [con la enfermedad parasital] de Chagas, se debe considerar que la mejor transfusión de sangre es la que no se hace", manifestó el doctor Carlos La Fuente, experto en la materia.

En los departamentos de Santa Cruz, Cochabamba y Chuquisaca, donde se concentra el área endémica de la enfermedad de Chagas en Bolivia, se realizan alrededor de 5000 transfusiones de sangre anuales, según los datos recopilados por el doctor Hugo Zuna, uno de los pocos médicos hematólogos que existen en el país. Las estimaciones expresan que el 70 por ciento de las transfusiones realizadas en 1993 no estaban totalmente controladas y de ese total el 12,5 por ciento generaron nuevos casos de Chagas en los receptores.

Si bien ahora los centros de salud están teniendo especial cuidado en la transfusión de sangre, todavía se registran serias fallas técnicas producto de la demanda por parte de la población y de la falta de bancos de sangre certificados por el Ministerio de Salud.

Frente a esta situación el ministro Marinkovic expresó que está realizándose un estudio para crear un sistema de bancos de sangre en los tres departamentos troncales de Bolivia, es decir La Paz, Cochabamba y Santa Cruz.

A ello se debe sumar la reciente Ley de la República 1687, sobre Medicina Transfusional, promulgada en 1997 y que establece que todo tipo de manipulación de sangre y sus derivados deben ser manejados por profesionales en la materia, lo cual, sin embargo, todavía no ocurre.

COMERCIALIZACIÓN

En toda Bolivia existen bancos de sangre clandestinos que no cuentan con el visto bueno de las autoridades en salud para recibir, almacenar y transfundir sangre; sin embargo, ofrecen este vital líquido a precios que van desde los 50 hasta los 180 dólares por unidad, en un país donde el sueldo mínimo apenas llega a los 50 dólares.

Las autoridades en salud se quejan del peligro de estos centros, porque no tienen los equipos adecuados para garantizar la calidad de la sangre donada para transfusiones, sobre todo para realizar las pruebas que verifiquen si portan algún virus o parásito.

El mes pasado, un laboratorio privado de la ciudad de Santa Cruz que hacía análisis de sangre de donantes altruistas para una investigación, verificó que dos muestras contenían el virus del VIH, lo que alarmó a las autoridades en salud por el riesgo potencial que ello significaba.

Los Bancos de Sangre que están establecidos legalmente realizan las pruebas de VIH, hepatitis B y C, sífilis, paludismo y Chagas esencialmente. Sin embargo, el gobierno boliviano señala que la escasez de recursos constituye un obstáculo para cubrir los gastos de esas pruebas.

Por esa razón, en casos de emergencia, los servicios de salud o familiares de pacientes con frecuencia acuden a los medios de comunicación no sólo para solicitar donantes sino para pedirles que extiendan su altruismo y ayuden a cubrir los gastos incurridos para certificar la calidad de sangre donada. Costo que oscila entre los 10 y 37 dólares actualmente.

Gabriel Columba es editor de comunidad del diario nacional La Estrella del Oriente en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.

El Programa de SIDA de la Organización Panamericana de la Salud contribuyó con la revisión técnica de esta Crónica.

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