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23 de abril, 1998
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UNA CAMISINHA EN EL CENTRO DE LA CELEBRACIÓN DEL CARNAVAL DE RÍO

Por Elaine Regina Rodrigues

A las seis de la tarde y cuando aún no había oscurecido, miles de personas comenzaron a llegar, como todos los años, al estadio donde las escuelas de samba se presentan en el mundialmente conocido Carnaval de Río de Janeiro. En los portones de la entrada, los espectadores eran recibidos por jóvenes de camisetas amarillas, que les entregaban una pequeña bolsa del mismo color para colgarse en el cuello. En ellos se encontraba una pieza vital para la prevención del VIH/SIDA: un preservativo, mejor conocido en Brasil como camisinha.

El estadio de samba, o Sambódromo, como es llamado por la población, tiene capacidad para cien mil espectadores y está ubicado en la segunda ciudad con mayor incidencia de SIDA en Brasil. Cada año el Carnaval atrae a miles de espectadores quienes fácilmente se dejan llevar por la euforia de la celebración.

Con dicha realidad en mente, el Ministerio de Salud y la Universidad Estatal de Río de Janeiro (UERJ) crearon en 1995 la principal campaña de prevención de SIDA del Carnaval bajo el lema "¡Que sólo la alegría contagie! La samba de la prevención se va a pegar en este carnaval". Y este año ubicaron a 50 técnicos de la Coordinadora Nacional de Enfermedades Sexualmente Transmitidas (ETS)/SIDA (vinculada al gobierno federal), funcionarios y estudiantes, en las entradas del Sambódromo y en las calles por donde transitaban los llamativos carros alegóricos para distribuir preservativos.

De esta manera fueron distribuidos, en cuatro días de espectáculo en el Sambódromo, cerca de 200 mil preservativos, además de panfletos con informaciones sobre medidas preventivas contra el virus.

En puntos estratégicos, el Ministerio de Salud ubicó cinco pancartas y un globo aerostático con el lema: "sin camsihna no tenemos carnaval" - que también era exhibido en una pantalla electrónica visible para una buena parte de los espectadores. Para completar, una canción con un mensaje promoviendo el uso de la camisinha, animaba a los espectadores durante los intervalos de las presentaciones de las escuelas de samba.

"Durante el Carnaval queda muy difícil comprar preservativos ya que las farmacias están cerradas", dijo Milton Cunha, responsable de la escuela de samba União da Ilha do Governador, una de las campeonas de este año. "Con la distribución en el Sambódromo ninguna persona puede usar la disculpa de que no tiene preservativos".

Cunha criticó, sin embargo, el mensaje de la canción en pro de la prevención que se escuchaba en los intervalos. "Es una música sin gracia... Necesitaría ser más contundente, más incisiva, para que las personas se dieran cuenta de la necesidad de la prevención", afirmó.

Pero para Selminha Sorriso, una de las integrantes de la misma escuela de samba, el problema no radica tanto en el mensaje sino en la actitud machista que aún perdura entre muchos hombres que se resisten a usar el condón. Es por eso que están más expuestos a la enfermedad, lo mismo que sus parejas, aseguró.

La campaña contra el SIDA, en la que el gobierno invirtió este año $2.5 millones de dólares, se concentró en lograr que las mujeres les pidan a sus parejas sexuales que usen el preservativo y no se limitó a las celebraciones en el Sambódromo.

Cuatro meses antes del Carnaval, en octubre del año pasado, comenzó el trabajo de prevención en los bares de las escuelas de samba, donde centenares de integrantes trabajaban en montar los carros alegóricos que iban a desfilar en el Sambódromo. También se hicieron presentes durante los ensayos de las escuelas, por donde circulan millones de aficionados, en los meses que anteceden al Carnaval.

El Coordinador del programa Nacional de ETS/SIDA, Pedro Chequer, calcula que el proyecto alcanzó, en el tercer año, a cerca de 500 mil personas. "El principal objetivo de este tipo de prevención es concientizar al público sobre la necesidad de apoyar el sexo seguro y sobre el uso correcto del preservativo", explicó.

La semana previa al Carnaval, el Ministerio de Salud también promovió un espectáculo musical en la playa de Ipanema, en la Zona sur de la ciudad. El show, denominado "Verano sin SIDA", fue organizado en homenaje a la memoria del músico Renato Russo, líder del grupo de Rock Legiao Urbana e idolatrado por los jóvenes. Russo murió en octubre de 1996, víctima de complicaciones relacionadas con el SIDA. Además impulsó otro show muy similar en Brasilia, la capital del país, en diciembre.

A pesar de haber sido realizados en un lugar abierto, los organizadores del show pidieron a los espectadores que llevasen como entrada un kilo de cualquier alimento no perecedero para ser donado a organizaciones no gubernamentales (ONG) que atienden a personas con SIDA.

Cerca de 140 mil voluntarios vinculados a las 50 ONG de Río de Janeiro participaron en el programa ayudando a la distribución de 50 mil condones en la playa. Durante el show se grabó además un CD con 17 canciones de varios artistas - las ganancias obtenidas con sus ventas fueron usadas para comprar remedios destinados a niños portadores del virus.

Fuera del Sambódromo las campañas de prevención durante el Carnaval son hechas por las ONG y tienen un carácter más íntimo. Una de las ONG que se destaca en este trabajo es el grupo Atobá - Movimiento de Emancipación Homosexual, que se concentra en los barrios más apartados de la ciudad y de los programas estatales.

Según su vicepresidente, Raimundo Pereira, de 27 años, Atobá concentró su trabajo en áreas frecuentadas por gays, como el Terreno de la Samba, construido en las inmediaciones del Sambódromo y frecuentado por bailarines de samba más pobres.

"En el baile no solamente se pueden distribuir preservativos a todos los que entran sino que también conversa con cada uno, levantando la autoestima de las personas y enseñando a evitar el contagio", dijo Pereira.

Con la ayuda de 16 voluntarios, Atobá distribuyó, en el período del Carnaval, 20 mil preservativos que fueron donados por un organismo gubernamental, la Secretaria Municipal de Salud.

De acuerdo con los datos del Ministerio de Salud se ha contabilizado desde 1980, 120.399 casos de SIDA en el país; de éstos, cerca del 83 por ciento están entre las edades de 15 a 45 años, considerada población económicamente activa.

En el Estado de Río, cuya capital es Río de Janeiro, se han contabilizado 17.753 casos, quedando apenas atrás del estado de Sao Paulo, que suma 60.752 casos en el mismo período.

En Río, existen 208,8 personas viviendo con SIDA por cada cien mil habitantes. Como en el resto del país, la epidemia viene creciendo entre la población femenina: del total de casos registrados en todo el país, país, 25.497 son mujeres. De acuerdo a la información del Ministerio de Salud, la epidemia viene aumentando con un ritmo más intenso en la región sur del Brasil, considerada la más desarrollada del país, donde el promedio es de 1.33 casos nuevos por cada cien mil habitantes.

Por Elaine Regina Rodrigues es redactora del diario O Globo de Río de Janeiro y se especializa en temas de salud.

El Programa de SIDA de la Organización Panamericana de la Salud contribuyó con la revisión técnica de esta Crónica.

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