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20 de marzo, 1998
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HISTÓRICO
GESTO INSUFICIENTE PARA CAMBIAR LA CARA DE LA LUCHA CONTRA EL VIH/SIDA
EN PERÚ
Por Patricia
Castro
Dentro de la
Basílica de San Francisco de Lima y frente a un ecléctico grupo
de representantes de la lucha contra el VIH/SIDA en el hemisferio,
el primer mandatario peruano Alberto Fujimori inauguró en el mes
de diciembre el XI Congreso Latinoamericano de Enfermedades de Transmisión
Sexual y la V Conferencia Panamericana de SIDA.
Por
primera vez, un jefe de estado latinoamericano se hizo presente
para presidir una conferencia internacional de SIDA, sentando así
un importante precedente, afirmaron especialistas de distintos países
allí reunidos.
Pero, ¿qué representó su presencia frente a un auditorio internacional?
¿Acaso la intención de figurar bajo el ojo de la tormenta, aprovechando
una conveniente oportunidad para proclamar los 'éxitos' de sus programas
sin escuchar las preocupaciones reales de los presentes? ¿O una
demostración de que la política estatal de salud en Perú está comprometida
con la lucha contra el VIH/SIDA?
"Mientras
la conferencia fue importante para el intercambio de información
y experiencias, también proporcionó una conveniente excusa para
que los líderes elitistas proclamaran 'progresos' e ignoraran la
realidad de quienes viven con SIDA en la región", expresó Guillermo
Murillo, un participante costarricense.
Diversos
organismos no gubernamentales en Perú coincidieron en reconocer,
sin embargo, la presencia de Fujimori como un gesto importante que,
al menos indirectamente, contribuyó para que quienes toman decisiones
en este campo se sientan respaldados. Además, fue un empuje que
sirvió a representantes extranjeros a requerir lo mismo de sus propios
gobiernos, indicaron.
"Políticamente
ha sido importante como respaldo al respectivo programa del ministerio
de Salud", indicó Pablo Anamaría, encargado del área de Capacitación
del Programa de Soporte a la Autoayuda de las Personas Seropositivas,
PROSA. Pero lamentó que Fujimori no haya ofrecido "alternativas
ante una situación como la que sucede en nuestro país donde más
de siete mil personas están muriendo y la mayoría pertenecen a los
sectores de escasos recursos y requieren del apoyo estatal".
Cifras
oficiales actualizadas indican que hasta el momento se han dado
seis mil casos confirmados de SIDA en el Perú. Pero se calcula que
habrá 50 mil infectados no registrados, producto de un período de
infección muy alta entre el 88 y 92.
Anualmente,
el gobierno peruano invierte de 15 a 20 millones de nuevos soles
(cinco mil a siete mil dólares) en el programa principal de lucha
contra el SIDA en el Perú. Canaliza donaciones y préstamos a través
de Procetss o Programa de Control de Enfermedades de Transmisión
Sexual y SIDA del Ministerio de Salud, a la vez que procura facilitar
la labor de organizaciones de base comunitaria que necesitan ventajas
tributarias para funcionar.
"Perú
mostró que tiene uno de los mejores programas de prevención de VIH
después del Brasil... En esta tarea, capacitó a más de 200 coordinadores
a nivel nacional", indicó Jorge Sánchez, presidente de Procetss.
Pero
para muchos de los participantes del encuentro, la participación
de Fujimori, aunque loable, demostró a su vez las debilidades de
su política contra el VIH/SIDA.
En
Perú "no vemos medidas claras y permanentes en relación a la lucha
por controlar el SIDA", lamentó Juana Antigoni, Presidenta de la
Asociación de Investigación Social e Información para la Salud,
ISIS. "Este Congreso representaba una buena oportunidad para impulsar
este tipo de trabajo, pero puso en evidencia que la prioridad del
gobierno es la planificación familiar y no el SIDA".
[Diversos
reportes de prensa revelaron el mes pasado una polémica campaña
del gobierno peruano para luchar contra la pobreza a través de la
esterilización de mujeres de escasos recursos económicos].
En
el discurso con que Fujimori inauguró el encuentro "esperábamos
escuchar algo sobre acceso a los tratamientos, disponibilidad de
pruebas más avanzadas, mejora en la calidad de la atención, defensa
de los derechos humanos de los seropositivos, aplicación de programas",
consideró el representante de PROSA.
El
inicio de la lucha seria contra el SIDA en el Perú, según Sánchez,
ocurrió en julio de 1994, cuando en un partido de fútbol de la Copa
América en que participó Perú, por primera vez apareció en las pantallas
de televisión un anuncio publicitario que le hacía propaganda a
los condones de marca 'Piel'.
El
mercadeo social de preservativos que se inició en ese momento continuó
reforzándose a lo largo del 95. Período en que tampoco se bajó la
guardia en la lucha contra las otras enfermedades de transmisión
sexual ni se descuidó el control de calidad en bancos de sangre
o aquellos lugares donde se proveen servicios de transfusiones o
de hemoderivados.
En
junio de 1997, se emitió el Reglamento de la Ley No. 26626, promulgada
en junio de 1996, que busca proteger al paciente infectado de la
discriminación social de que ha sido normalmente objeto. Dicha norma
ha sido considerada por algunos especialistas como una de las más
avanzadas en Latinoamérica.
Sánchez
indicó además que actualmente se está terminando el 'Plan Nacional
de Lucha contra el SIDA', que regirá las tareas del gobierno en
este campo para los próximos cuatro años.
En
estos últimos años, además de los grupos considerados de riesgo
en un comienzo formados por hombres que tienen sexo con otros hombres
o trabajadoras sexuales, han aparecido más casos de mujeres infectadas,
la mayoría de ellas esposas fieles contagiadas por sus maridos que
incluso han tenido bebés; también, adolescentes con una precoz conducta
sexual o producto de violaciones o incestos en familias paupérrimas;
niños de la calle que intercambian sexo por drogas, y más casos
en estratos sociales bajos.
Para
Sánchez, en el Perú no se puede hablar de grupos de riesgo precisos
e identificados, simple y llanamente porque "todos estamos en riesgo".
Algo
en lo que concuerda con organizaciones de base y Organizaciones
No Gubernamentales (ONG) que esperan, por esa razón, una formalización
del trabajo en conjunto, revela Guido Mazzotti, presidente de Vía
Libre, una de los organismos de base comunitaria de mayor preponderancia
en el país.
El
trabajo mutuo que tiene antecedentes desde cuando comenzó la campaña
ha sido de forma vertical. El gobierno a través de distintos mecanismos
ha encargado estudios e investigaciones a las ONG que por su parte
desarrollaban sus propias estrategias de acción.
Ahora, lo que se busca, es una labor más horizontal. Según Mazotti,
en Perú llegó el "momento de sentarnos todos a la mesa, en igualdad
de condiciones para coincidir en las mejores acciones que nos lleven
a resultados eficaces frente al SIDA".
Patricia
Castro es una periodista peruana con Maestría de Comunicaciones
de la Pontificia Universidad Católica.
El
Programa de SIDA de la Organización Panamericana de la Salud contribuyó
con la revisión técnica de esta Crónica. Lea
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